Camino hacia un sueño a los 50

Camino hacia un sueño a los 50
2, Marzo, 2017 No Comments » 4.-Colaboraciones julesporelmundo@gmail.com

Mi nombre es Ernesto Urrestarasu natural de Uruguay y cuento con 57 primaveras.

Rondaba el año 1999 cuando decidí tomar una de las decisiones más importantes y sabias de mi vida, abandonar a mi esposa, familia, casa, empresa y emprender mi sueño, recorrer el mundo en motocicleta.

Era la primera vez que monté en moto, a mis 50 años, adquirí la italiana Zanella ZTT 200 c.c., fabricada con un motor y chasis chino, cubiertas tailandesas, carburador japonés y montada en Argentina. Lo que viene a ser una moto para moverse por la ciudad o propia de un repartidor de pizzas, pero ni por asomo para emprender tremendo periplo que realicé.

Como te contaba no tenía casa, ni auto, ni trabajo, ni, por supuesto, dinero, pero en aquella época soñaba con morir con una sonrisa.

La primera hazaña que realicé para alcanzar mi sueño fue, manejar desde Montevideo, en Uruguay, hasta la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, en Argentina. Para después, desde ahí unirla con la ciudad más al norte de Alaska, en Canadá, nada más y nada menos que 32.000 kilómetros y 9 largos meses de auténtica aventura. Seguí la dieta que se ajustaba a mi presupuesto, café soluble, leche en polvo, pan de sándwich y crema de maní (cacahuete).

En el camino tuve que enfrentarme a cientos de desafíos, desastres naturales, lluvias, desiertos, selvas, montañas; como te decía antes, unas veces sin dinero y otras contando las monedas. Dormí con una gran variedad de personas y en cualquier lugar inhóspito que puedas imaginar: con el ejército, bomberos, criminales, narcotraficantes, en techos de gasolinera, junglas, playas, casas de amigos, barcos, chozas indias, incluso en el suelo. Pero nunca sentí miedo, viajaba envuelto en una especie de aura de energía positiva y siempre aparecía una solución a cualquier problema, la suerte me acompañaba y lo malo, sucedía antes o después de mi paso.

 

 

 

 

 

 

El terremoto me dejaba pasar, atravesaba el puente derrumbado como la gente, por un camino improvisado de maderas, un tornado pasó delante de mí destruyendo todo a su paso, mientras, yo observaba sus efectos.

Recuerdo está curiosa anécdota, mientras rodaba con mi pequeña moto italiana, sólo divisaba destrucción en el camino, ahí pensé: “Por aquí ha debido pasar un tornado hace muy poco tiempo”

Después supe que me llevaba ,tan sólo, 15 minutos de ventaja. Cuando llegué al siguiente pueblo de madrugada,  la gente me miraba de un modo entre asombro y curiosidad, me empezaron a atosigar con preguntas:

  • ¿Usted, de donde viene?
  • ¿No vio el tornado? Hace 15 minutos que pasó por el medio de la ciudad
  • !Usted está loco, cruzar el desierto de Altar de noche¡
  • En serio, ¿no vio nada?

A lo que yo les contestaba: “Sólo carteles derrumbados”.

Y me decían: “Ahh cabrón, bien cojonudo es usted.”

Así en la mañana siguiente llegaba a la cima de las dunas y mirando el valle desde lo más alto, divisaba la ciudad de Hermosillo, en México, destruida, casas reducidas a escombros y las calles empapeladas por las chapas de los techos.

 

Fue en Sonora, México, en una finca en medio del desierto, que descubrí una verdad: “El que no tiene no teme”. Allí estaba yo, con 80 grados Fahrenheit, me detuve a beber agua en una finca, había un hombre solo, no había animales, en medio de un desierto con dunas. Me senté a su lado a conversar mientras bebía mi agua tibia y mojaba mis ropas para refrescarme. El me decía: “Cuando te veo pasar pienso que eres muy cojonudo, o estás loco, o estas armado, por eso creo que la gente te deja pasar sin robarte, debe preferir no averiguar quien eres.”

El insistía que era muy peligroso, cosa que y no sentí en ningún momento. Me contaba que si nos hubiésemos encontrado en Tijuana y el estuviese con dos o tres amigos mas, yo no hubiese logrado pasar. Cosa que me provocó “largar una carcajada” y le contesté: “¿Que me podés sacar a mi ? Si me colgás de las patas, lo único que puede caer son piojos hermano“.

Después de haber comido con las Farc en Turbo, Colombia, con el ejército, con narcotraficantes, con las Maras en Panamá, ya nada me daba medo. Crucé el impenetrable tapón de Darién, ni siquiera el idioma fue un problema.

 

 

 

 

 

 

Otra de las anécdotas que recuerdo y me hace sonreír y a la vez me enorgullece por mi valentía fue que apenas cruce a Estados Unidos me quedé sin gasolina en Ocean City. Después de esperar unos minutos en el surtidor de la gasolinera, nadie venía a servirme, de pronto bajó de una camioneta  un señor de mediana edad y apariencia mexicana,  me preguntó:

Señor: ¿Hablas español?

Ernesto: Si hablo español. Me puedes enseñar como hago para cargar combustible, no hablo ingles.

Señor: A ver cómo te explico, mira, ¿ves que tu moto está en el surtidor tres?

Ernesto: Si…

Señor: Bien está en el “number three”, ahora vamos hasta la oficina, ¿con cuanto llenas el tanque?

Erensto: Con unos 10 litros.

Señor: Ok como 3 galones, unos 10 dólares. Entrando en la oficina, le dice al señor: “Man, number three, ten dólars”. Le das los diez dólares y te vas a cargar combustible tu mismo. En caso que cargues menos de diez dólares, vienes aquí mismo y le dices: ”Number three, change” y te van a dar el cambio.

 

Desde aquel día y hasta por lo menos San Francisco, luego aprendí otros números, me detenía en el surtidor “number three”. Incluso, a veces, tenía que esperar que se fuera la gente que había para cargar en ese surtidor, siempre cargaba “ten dollars” de gasolina.

Mi vida en inglés era muy simple, esas palabras sumadas a “camping” y a “number one” en el McDonald’s, saciaban mis necesidades.

Así continúe hasta conseguir mi primer objetivo en mi sueño, llegar a Alaska en Canadá y con esto, además, conseguí ser el primer uruguayo en unir la Patagonia con Alaska a bordo de una moto de pequeña cilindrada.

En próximas colaboraciones te contaré mis peripecias en Australia y en el sudeste asiático, persiguiendo mi sueño de conocer el mundo en moto.

Mientras puedes seguirme en Facebook como Ernesto Urrestarasu o, haz click en mi nombre.

 

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE