Una travesía al fin del mundo – Sur de Chile y Patagonia (Parte 2/2)

Una travesía al fin del mundo – Sur de Chile y Patagonia (Parte 2/2)
2, Febrero, 2015 No Comments » 2.-Bitácoras de viaje, Argentina, Chile julesporelmundo@gmail.com

Otra vez en Argentina y cada vez más cerca de mi pequeño objetivo, avancé, tras visitar las Cuevas de las Manos en Río Pinturas, en plena Pampa argentina. Una especie de miedo se había apoderado de mi, se me habían acabado las cámaras de repuesto, los parches, la cámara con la que circulaba tenía seis parches y la cubierta estaba prácticamente lisa. Esa ruta está desierta y desde Coyhaique no había ningún negocio que no fuese de alimentación. Me habían dicho que en El Calafate podía encontrar una tienda de repuestos de moto, pero estaba a unos 600 kms aún. Como era de esperar pinché y gracias a un motoquero argentino que me regaló un spray autorreparador, pude llegar hasta El Chalten.

dsc_1667

Decidí relajarme, caminar, desconectar un poco, intentar buscar solución para conseguir que no cundiese el pánico y que no me estropease la aventura esta mala racha.

El Chalten, es un pequeño pueblo entrañable, muy familiar a pesar de la cantidad de turistas que lo visitan y precioso, en vías de masificarse. Su población es hospitalaria y cercana.

En el albergue que me hospedaba conocí, entre otros viajeros, a dos franceses,  Vicky y su hermano, me explicaban que en cuatro años se habían visto muy poco, vivían en lugares diferentes y lejos de su familia. Así que habían decidido viajar ocho meses juntos y recuperar ese tiempo de desconexión.  Me hablaron a cerca de sus vidas, lugares en los que habían vivido, experiencias y demás, cosa que fue un empujón para sentirme mejor, me hicieron reflexionar en los siguientes días.

dsc_1758

Habiendo cambiado esa mentalidad pesimista, las cosas mejoraron, encontré en el pueblo a un motoquero argentino, que tras recorrer miles de kilómetros con una moto de 125c.c por Argentina, había llegado a este pueblo y decidió formar su familia allí. Casualmente le quedaba una cámara de la medida que yo necesitaba, era de su motocicleta con la que realizó tremenda hazaña. Ese sería el seguro que me permitiría llegar hasta El Calafate y comprar todo lo necesario para poner a punto a “La Chucara”.

Tras esos días necesarios de descanso y haberme despedido de Vicky y su hermano, continúe ruta hasta El Calafate, en toda la Patagonia el viento es muy muy fuerte y dificulta la conducción. Una vez hospedado, me dispuse a buscar un negocio de repuestos de moto para comprar una cámara nueva, aceite, parches y grasa para la cadena. Pude conseguir todo pero aun precio muy elevado, al estar tan aislado el transporte encarece mucho los productos de los pequeños negocios. Este pueblo a pesar de sufrir este aislamiento, está totalmente preparado para recibir millones de turistas, ya que cuenta con el famoso glaciar Perito Moreno, que es su gran atracción. No podía marcharme sin visitarlo, así que puse rumbo hacia él, de lejos no parecía para tanto, pero a medida que me iba acercando, cada vez era más impresionante y cuando estaba delante quedé impactado, es asombroso. Uno puede ser consciente de lo que está siendo el cambio climático, tan sólo, viendo los grandes desprendimientos, que son constantes.

dsc_1825

El siguiente destino fue Puerto Natales, ese trayecto lo recordaré siempre por el viento y  la incesante lluvia. Si llegas hasta allí no te puedes perder la visita obligada a Torres del Paine y, como mínimo, el ascenso hasta la base de las mismas.

dsc_0075

Un último día de ruta me quedaba para llegar a la parte más austral de Chile, y de ahí, en dos días más llegaría al objetivo marcado semanas antes, una vez recorridos más de 3.000 kilómetros desde Santiago, innumerables pinchazos, varios ferrys, lluvia, frío, ripio y tantas otras adversidades.

En Punta Arenas, básicamente lo que hice fue descansar un par de días y conocer a un par de puntarenenses con las que compartí cenas, e incluso una de ellas me llevó a su casa para conocer su familia y explicarme tantas otras cosas de esta ciudad y de su historia.

De vuelta a la carretera, camino a cumplir un sueño, paré a ver un par de colonias de pinguinos, una al salir de Punta Arenas y otra en plena Tierra del Fuego. Tras una parada en Río Gallego, ya en tierras argentinas llegué hasta el famoso fin del mundo, así venden Ushuaia y de eso vive su población. Los paisajes fueron bonitos, pero no los mejores del camino hasta allí. Unos días de estancia son obligados, hay varias cosas de interés para visitar.

dsc_0160

Aproveché mi estancia para buscar distintas piezas de la moto que sabía podría necesitar, pero puedes creerme que me fue imposible encontrarlas. A causa de la climatología, en Patagonia, no se utilizan motos y menos de pequeña cilindrada, así que es lógico que no tengan piezas para ellas. Tras lo mal que lo pasé hasta llegar aquí, decidí volver a Punta Arenas para conseguir repuestos originales para “La Chucara” y evitar males mayores en un futuro.

En esta ocasión, volví a conversar con Montserrat Muñoz, una de las puntareninas con las que había compartido días antes, la había conocido por couchsurfing y me ofreció su casa para hospedarme. Esta fue la parada más larga que había hecho hasta el momento, una semana. Montse me regaló todo su tiempo libre, hospitalidad y me hizo sentir en casa. Recuperé fuerzas para continuar la aventura, porque me esperaba un largo camino hasta llegar a Buenos Aires.

dsc_0157

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE