Una travesía al fin del mundo – Sur de Chile y Patagonia (Parte 1/2)

Una travesía al fin del mundo – Sur de Chile y Patagonia (Parte 1/2)
24, enero, 2015 1 Comment 2.-Bitácoras de viaje, Argentina, Chile, Patagonia julesporelmundo@gmail.com

Finalmente, y ya acostumbrado a todas las comodidades, decidí continuar la aventura hacia el sur de Chile, en esta ocasión si tenía un objetivo o meta y era llegar, durante el verano, a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, ubicada en el sur de la patagonia argentina.

Salí de casa de Jeannette en dirección Talca, sólo emprender ruta ya tuve la primera anécdota. Para salir de la capital hay dos opciones una circunvalación de pago y una vía de salida auxiliar gratuita. Resultó que estaban haciendo obras en la vía auxiliar dirección sur, y tuve que entrar en la circunvalación. Quien la usa habitualmente tiene un TAG que le llaman, y paga a través de ese aparato,  pero si no es así, que era mi caso, uno tiene que comparar un pase diario, que cuesta unos ocho euros. Fue complicado, pero finalmente conseguí comprar ese pase en un supermercado unos kilómetros a las fueras de la ciudad, para evitar una multa mayor.

Una vez en la autopista, los paisajes eran poco atractivos y de repente, empecé a notar que a la rueda de delante le faltaba aire. En cuanto encontré una gasolinera, paré, y ciertamente, las predicciones se cumplieron, la rueda estaba pinchada. Por suerte perdía poco aire, así que le fui poniendo aire hasta Talca, entre mis herramientas siempre llevo una bomba de inflar de bicicleta. Antes de llegar quería visitar el Parque Nacional 7 Tazas, al salirme de la autopista y tomar la ruta alternativa empezaron a cambiar los paisajes, bosques de araucaria, un árbol autóctono de Chile y saltos de agua.

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De este modo empezó la aventura por el sur de Chile. Como es costumbre, los sucesos se fueron dando de la mano, y los ángeles empezaron a aparecer, además seguía contando con la ayuda de Jeannette y Andrea, que me iban buscando algunos hospedajes al paso. Especialmente Andrea, antropóloga de profesión, conoce mucha gente en el mundo y especialmente en este, su país.

Seguí conduciendo los siguientes días, disfrutando de la hospitalidad de Ili y familia, Jesús y familia, y otra tanta gente. Atravesé paisajes hermosos, jamás hubiese imaginado cosas tan bellas en este país tan desconocido para el mundo. Como no busco información de los lugares que voy a visitar, es más sencillo sorprenderme. Quiero recomendarte el parque nacional Conguillio y la localidad de Pucón, perfecta para descansar y ascender el volcán de Villarrica.

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Crucé por primera vez una frontera en América, a lomos de “La Chucara”, llegué a Argentina por el paso del Parque Nacional Huilo-Huilo, en ferry. Este paso tiene una gran belleza, con árboles en las faldas de sus montañas de roca y con el valor añadido que vas en ferry, atravesando un espectacular lago. Una vez en el país vecino recorrí la famosa ruta de los 7 lagos, desde San Martín de los Andes hasta San Carlos de Bariloche, donde pasaría unos formidables días de descanso y haciendo pequeñas excursiones de un día.

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Tras esos últimos días, a pesar de no haber encontrado el sentido al viaje, empezaba a ver una mejora en mi estado ánimo. Los paisajes estaban teniendo una importancia de peso en este cambio de estado, la naturaleza siempre me aporta energías positivas y buenas vibras.

Volví a Chile por el paso de Villa la Angostura (Argentina) con bellos paisajes, todos los paso fronterizosentre estos dos países son preciosos. Llegué hasta Puerto Varas, ya en Chile, a orillas del precioso lago Llanquihue y con vistas al volcán de Osorno. Allí pasamos nuestras segundas navidades fuera de casa. Agradezco la compañía de Pi, una nueva amiga de Puerto Montt en esos días y que luego pasó a ser una compañera de viaje virtual. Lo que llevaba de aventura había tenido poco contacto con la gente, al ser las distancias tan largas, uno pasa demasiadas horas conduciendo y queda exhausto.

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Quise hacer un inciso en mi camino hacia el sur, no quería perderme la isla de Chiloe, que bauticé con el nombre “la Galicia chilena”. Allí tuve una enriquecedora experiencia de convivencia con una gran pareja, Rocio y su novio, que combinaban su trabajo como antropólogos con un vivero, como negocio. Gran gente y de la que aprendí mucho. La magia del viaje había hecho acto de presencia en los últimos días y el viaje empezaba a tomar forma. Entré sólo a la isla y la abandoné acompañado, el mejor amigo de Jeannette, Mauricio Oyarce, “mi nuevo mejor gran amigo”, como así lo dice él, vino hasta la mismísima plaza de Castro desde Santiago, nada más y nada menos que 1.237 kilómetros.

Tras una noche con una rica cena y su correspondiente salida nocturna, todo amenizado con la compañía de una simpática castrina, continuamos ruta juntos, el con su Jeep y yo con “La Chucara”. En esos días cruzamos varios ferrys, sufrimos las inclemencias del tiempo, llovía a mares, reímos, nos emborrachamos, y todo lo que correspondía. Nuestra parada más notable fue en Futaleufú, población conocida por su gran y feroz río Futaleufú catalogado de clase 6, máximo nivel de corriente. Quiero agradecerle a Mauricio, la compañía y por ajustarse a mi presupuesto, me llevo muchos buenos momentos junto a él.

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Después de pasar un fin de año, un tanto particular, con una comida exquisita y una post-fiesta pésima, no despedimos, el para volver a Santiago y yo para proseguir con el periplo. Una pésima racha de pinchazos me esperaba, parecía ser que alguien me había echado una especie de mal de ojo o maldición.

Desde entonces, imagino que el karma, como pago a esos otros pésimos momentos con los interminables pinchazos, me regaló paisajes que cada día me sorprendían más, la carretera austral es mágica. Cada kilómetro, cada curva era una nueva sorpresa paisajísticamente hablando. Como te he explicado en otras ocasiones, antes de salir de viaje, no busco información de que ver, tanto es así que había oído hablar de esta carretera pero desconocía que se encontraba en Chile y que iba a transitarla, me encanta sorprenderme.

Llegado a Coyhaique volví a hacer couchsurfing, me esperaba Vero, tras una larga charla viajera me fui a descansar y el día siguiente continúe, lástima que sólo pasase una noche allí, días después me arrepentiría, las prisas en los viajes nunca son buenas. Continúe hacia el sur, los pinchazos eran diarios, las lluvias continuas y necesitaba un descanso porque me estaba empezando a agobiar. El trayecto hasta Chile Chico, rodeando el lago General carreras es un espectáculo de naturaleza, lo recomiendo 100%, con una obligada parada en Puerto Río Tranquilo y visita a sus Catedrales de Mármol.

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  1. 1

    Jeannette

    🙂 bien resumido pero bello. Me alegro que te haya gustado el sur. Un abrazote guarro.

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