Inicia la aventura por Sudamérica sobre dos ruedas, Norte de Chile

Inicia la aventura por Sudamérica sobre dos ruedas, Norte de Chile
24, Enero, 2015 No Comments » 2.-Bitácoras de viaje, Chile julesporelmundo@gmail.com

Casi un mes y medio después de haber abandonado España iba a dar comienzo esta segunda etapa. Tenía que hacer tiempo, ya que los papeles que justificaban la propiedad de “La Chucara” tardarían, al menos, dos o tres semanas.

La moto estaba nueva, sin rodaje y el primer recorrido quería que fuese corto para irme haciendo a ella.

Tras comprar un mapa de papel, ya que continuaría con mi ideología de no utilizar GPS, decidí empezar a conocer el norte de Chile. El destino inicial Valparaiso, en la costa, allí me esperaba Begoña. Fue huésped de Cintia, mi anfitriona de Mendoza, unos días antes de que llegase yo. Ella junto a su primo, me enseñaron la ciudad, bella en su totalidad, particular por haber crecido a lo largo de la falda de los cerros, con vistas al mar y por el gran colorido de sus casas.
De ahí empecé a ir hacia el norte en zig zag, de la costa a la montaña. Recorrí el norte de Chile hasta Iquique, a unos 350 kms de Perú. El paisaje me impresionó, en ambos espacios, era sorprendente las largas carreteras que atraviesan el desierto de Atacama, el más árido del mundo. A pocos kilómetros de la costa empezaba a elevarse la carretera, como los espacios son tan amplios, uno no tiene la percepción que está subiendo hasta llegar a los 2.500 o 3.000 metros de altura.

Si te fijas en el mapamundi, Chile es muy angosto y largo, más de la mitad de su población reside en la capital y el resto están distribuidos por el resto del país. Esto hace que esté muy deshabitado, las distancias entre pueblos son muy largas, y puedes pasar horas y horas sólo viendo desierto. Cuando uno no tiene mucho tiempo tiene que elegir destinos, si es ese tu caso, te recomiendo que una muestra significativa del norte seria: en la montaña, San Pedro de Atacama y en la costa el Parque Nacional de Pan de Azúcar. Si dispones de algún día más, puedes visitar las oficinas salitreras de Humberstone y Santa Anna, explica parte de la historia reciente de este país, ya que era uno de los motores económicos de este, junto a las minas.

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Llegué hasta Iquique, agotado pero cargado de recuerdos, vivencias que jamás olvidaré y había conocido a varias personas locales muy interesantes. Igual que en otros países, la gente de los pueblos, fuera de las grandes capitales son mucho más hospitalarios y acogedores. Todo esta hospitalidad y experiencias con la gente local se las debo a Jeannette Zarate y a Andrea Troncoso, que fueron mis padrinas en Chile. Como no agradecer también por su hospitalidad y acogimiento a Gladys y su familia en Antofagasta, al cuerpo de bomberos de Huasco Bajo, a Jaime de Vicuña y otras tantas personas que me ayudaron de un modo u otro.

Llegado a este punto, me sentía con ganas de huir de este desierto tan duro y volver, por un rato, a la civilización, así que el camino de vuelta fue rápido. Recorrí los 2.000 kilómetros de vuelta en dos días y medio, haz números, está bastante bien si piensas que “La Chucara” cubica 125 c.c. y cuenta con 9,5 caballos de potencia.

En esta etapa me sentía algo desmotivado con al travesía, está claro que el paisaje y sus gentes no era, ¿que sería?, esa era la pregunta que me hacía cada día, sólo pensaba en avanzar y encontrar un mejor mañana.

A la vuelta a Santiago, en mi campo base, me esperaba en su casa Jeannette con un excelente plato típico chileno, pastel de choclos y varios productos sin gluten, te recuerdo que soy celíaco. Unos días de descanso, un buen colchón y duchas diarias, serían cruciales para continuar la travesía hacia el sur.

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